La repugnancia sindical
Lunes, 20-febrero-2012
Al pobre Rubalcaba le parece repugnante que se haga público el doble sueldo de un sindicalista, que se lleva 181.000 de Bankia y 2.300 de la Renfe, posiblemente sin poder atender bien ninguna de sus dos ocupaciones: Bankia pasa apuros desde antesdeayer, pero vienen de los tiempos en los que el sindicalista no se sabe lo que aconsejaría desde su asiento en el banco, que sería mollar, con ese sueldazo. A los parados de Bankia, de las otras cajas, de los bancos, de la renfe y de las empresas en quiebra por la falta de liquidez del sistema financiero, les puede parecer también repugnante que el sindicalista tuviera dos sueldos y le diera uno al sindicato en vez de repartirlo con ellos. Porque nadie ha visto un duro de las cajas de resistencia que tradicionalmente tenían los sindicatos con las cuotas de sus afiliados, para atender a los pagos de las huelgas. Los sindicatos nacieron para eso, aunque ahora prime para muchos de ellos el afán recaudatorio sobre la solidaridad obrera con los despedidos.
El problema repugnante es dilucidar si el sindicato está para proteger a los trabajadores o para protegerse a sí mismo. Evidentemente con esos momios de todos los colocados sindicales en todas las empresas, los sindicatos seguirán boyantes durante mucho tiempo, incluso puede que sigan en pie después de que hayan quebrado todas las empresas y despedido a todos los trabajadores, cuando llegue el día en que los únicos empleados con sueldos boyantes sea los sindicalistas que se pueden permitir el lujo de darle una parte consistente de ellos a su sindicato, que es como decir darselos a Manolo, Pepe, Fernando y Cristina, porque ¿qué es un sindicato más que una organización de afiliados?, ¿que gastos puede tener un sindicato para necesitar 181.000 y dejarle al sindicalista sólo con 2.300? Todo parece indicar que serán los sindicatos quienes harán el oficio de enterradores del sistema, los últimos que se mantendrán todavía de pie cuando todo se haya caído.
Casi parece extorsión. El gran jefe del sindicato se ha preocupado de que quedara bien claro que “no procede hablar de dilema moral porque el dinero —de esta y de otras cajas en las que UGT tiene asiento— lo ingresa el sindicato, no el sindicalista”. Caramba con el sindicato al que a Rubalcaba le parece repugnante que sean públicos sus dineros. Se financia con los sueldos de sus trabajadores, con su pluriempleo, para saciar las arcas sindicales, que deben tener un hambre de campeonato, para llevarse del trabajo honrado del sindicalista, que se lo curra con su pluriempleo todos los meses, 181.000 y dejarle sólo con 2.300. ¿O no es propiamente un empleo sino que los 181.000 son la manutención al sindicato para que se esté callado? Sorprende que el bueno de Cándido Méndez haya reconocido tan claramente esa forma de manutención sindical, literalmente: “de esta y otras cajas en las que UGT tiene asiento”. ¿En cuántas cajas y otras empresas “tiene asiento” UGT y cuanto se lleva para el sindicato y no para el pobre sindicalista currante o sus afiliados?
