Artículos de ‘Poemarios – Francisco Barajas’

Las Cenizas y el Viento

Viernes, 10-febrero-2012

74

 

 

Ahora en los días variados y pequeños,

días tan escuetos y vacíos de amor,

escucho aún menos a mi corazón distante

porque mi raciocinio está en otras cosas importantes.

 

Café por las tardes es obligación,

poema que surge en un blanco papel,

recuerdos olvidados que surgen impetuosos,

observación de todo aquello que es imprescindible.

 

Viento león que en las ventanas ruge,

frío gélido que congela las ideas inútiles,

cigarrillo idiota que sirve para toser agudo,

sensación de vivir totalmente apartado del mundo.

 

Observo a las gentes que deambulan tristes,

contemplo pájaros insonoros e hirsutos,

veo árboles militarizados que mueren de pie,

mis ojos terminan en el tejado de la casa de al lado.

 

Personas de piedra o de cartón plastificado,

sinsabores en la soledad por los errores,

amargura de vivir en un mundo corrompido,

soledad terrible de escribir poemas buscando lectores.

 

Las Cenizas y el Viento

Lunes, 6-febrero-2012

73

 

Desde la lejanía, con los campos desmoronados,

con los árboles en desbanda y las flores deshechas,

observo que tú eres el agua cristalina de un riachuelo

que deambula triste con sus pequeños meandros rotos

porque todo lo que es verde ya está marchito y sin ternura.

 

Mi juventud es una voz que se pierde tras los montes,

achicada en los grises que se vuelven un azul último,

callada como un corazón que se encoge rumoroso,

insonora porque está a punto de sucumbir en la umbría,

anhelos que resuenan como un eco callado en las miradas.

 

Ayer tú eras todo el calor de los bosques risueños,

la hierba que crecía en el pecho enamorado,

esas nubes alejadas que llegan sonoras como lluvia,

el pájaro que trina iluminado por el arco iris colorido,

la fruta madura que está amontonada en las ramas sin límites.

 

 

 

 

 

Las Cenizas y el Viento

Viernes, 3-febrero-2012

72

 

Allí se respiraba una música suave,

lenta y sin estridencias espectaculares,

ambiente que se masca burgués,

lugar de copas y café sin reloj,

cafetería elegante de gentes guapas,

sitio para no ir nunca a que te observen.

 

La pareja joven de enamorados lindos,

se miran a los ojos y hablan despacio,

van vestidos a la última moda cara,

ella es un bello maniquí de plástico,

él fuma despacio como galán de cine,

se besan, de vez en cuando, tiernamente.

 

El sol de hoy ha dado paso a una tarde

sutil y el frío de la mañana ya no existe,

árboles en la plaza de enfrente deshojados,

automóviles que pasan raudos como viento,

mi café me ha recordado a ella distante,

esta tarde tengo trabajo televisivo y estoy vivo.

 

El tiempo es una carrera contrarreloj,

tus pupilas están lejanas y mis pensamientos

simulan una estrella que tintinea nocturna,

el futuro es el vaso de agua que bebo,

mis hijos cada día son más queridos y adultos,

mañana respiraré el ansia de los siglos por llegar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las Cenizas y el Viento

Lunes, 30-enero-2012

71

 

Estoy sentado en la mesa del fondo,

he devorado a la prensa diaria

que relata las maldades del mundo,

café bebido a sorbos pequeños

en la cafetería de todos los días,

música tenue en una mañana diáfana,

la mujer gruesa tiene el culo bestial,

sonríe al amigo y muestra unos dientes

también bestiales que pueden morder,

y otra mujer muy delgada los acompaña sumisa.

 

Desayunan los ladrones enriquecidos,

robaron a toda una cooperativa

que construía viviendas a bajo precio,

sus amigos los loan como si fuesen

personas importantes cultas y refinadas,

huele a ladrón hortera y analfabeto,

su señora mira de reojo a los demás

porque se cree superior a la clientela,

justicia torpe en un capitalismo lerdo,

y cuando tañe la campana grande de la iglesia.

 

Las palomas grises de la plaza alzan

el vuelo enloquecidas por los tañidos,

las campanas llaman a misa dominical,

señoras muy elegantes de domingo y pieles,

los señores van vestidos de maridos,

niños y niñas tan modosos y aseados,

el cura no los recibe en el portón eclesial,

un tipo escuchimizado fuma sentado

en un banco de piedra de la plaza soleada,

y los perros tosen y moquean por el frío tan intenso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las Cenizas y el Viento

Viernes, 27-enero-2012

71

 

Para Dagmar, mujer en la distancia sin estar distante.

 

Ahora cuando mi vida

es ramillete de flores escasas,

ahora recuerdo tu sabor

espléndido de mujer libre e inteligente.

 

Ahora cuando el reloj

es absoluto tirano,

evoco tus cabellos blondos

acaramelados mecidos por un viento.

 

Ahora cuando la luz es opaca

como un espejo destruido,

tú apareces dibujada y diáfana

como una pintura que se ha renovado.

 

Ahora cuando el silencio

conmueve las sonrisas perdidas,

tu cuerpo sigue viviendo

en las palabras de un correo electrónico.

 

Ahora el amor es consecuente,

amor que no crea injusticias,

mariposas o burbujas que revolotean,

estado anímico que hace revivir pasiones.

 

Vehemencias del ayer bellísimo,

distancia que no evita amarse,

besos que se envían tan amorosos,

hoy es el día que los sentimientos razonan.

 

 

Las Cenizas y el Viento

Lunes, 23-enero-2012

70

 

Calles ateridas por el frío invernal,

mujeres y hombres gélidos caminando,

y el naranjo templado de la plaza solitaria

con hojas verdes blanquecinas y frutos escarchados.

 

Hoy te recuerdo deshojada,

sin la vistosidad que tuviste antaño,

y con ojos vidriando miradas fantásticas

de un ayer que prometía inmenso un infinito de amor.

 

Nostalgias de abrazos en carrusel interminable,

besos que encienden a la sangre gélida,

y las palabras arropando al pecho incansable

que pudo lograr el amor que solo se alcanza en una vida.

 

Soledad nativa de un hombre difuso,

atardecer translúcido huérfano de tus huellas,

y con el paso de los años tan ancianos

que se vuelven pasmadas sombras que avanzan raudas.

 

Bajo la luz tan hechicera de Granada,

con tu belleza efímera retratada en los espejos,

y mientras la realidad se plasma silenciosa

en la memoria anónima que conduce al inevitable ocaso.

 

 

Las Cenizas y el Viento

Viernes, 20-enero-2012

69

 

Te amo con total resignación apacible

y con una terrible y malsana

envidia insana al hombre que tú amas elegido.

 

Te quiero descerebrado.

Te adoro intensamente idiotizado.

Te amo. Y deseo tu cuerpo

de mujer salvaje.

Y porque desconozco

por completo todos tus valores humanos.

 

Tus pasos caminando por la vida.

El color de tu boca sensual.

Carne que te configura ideal

y sustentada debajo de una tostada piel.

 

Tus miradas tan asesinas.

Y los iracundos desaires

de tus palabras tan azules como tus ojos.

 

Mujer de otro planeta o astral.

Hembra de los cielos disparatados

y del viento feroz que aniquila asesino.

 

Mujer dibujada en papel escarlata.

Sombra de la montaña dormida al sol.

Manos acariciando dermis remansadas.

Eco que se escucha a sí mismo.

Mar gélido en cumbres montañosas.

Sueño rebelde que despierta los bosques.

 

Besos para otros labios.

Caricias para otro cuerpo.

Palabras para otros oídos.

Dicha amorosa que por mí jamás será alcanzada.

 

 

 

 

 

Las Cenizas y el Viento

Lunes, 16-enero-2012

68

 

Tu rostro arcaico de mujer antigua,

quizá faz de una estatua perdida

entre la maleza de un jardín inerme

que está cubierto por malezas de siglos,

cierto es que lo tuve tan cerca

que rocé sus labios con los dedos

de mi boca abierta de hombre contemporáneo.

 

Fue el día en el que pediste explicaciones,

la jornada en la que te expliqué que deseaba

amarte amigo y no besarte como enemigo,

ese día en el que conversé contigo sin ira

por tu parte, y que fue la última vez

que mis ojos se fijaron en tus ojos garzos

tan llenos de vida que daba miedo observarlos.

 

Mujer de blondos cabellos recogidos

en un apéndice o cascada sedosa,

irascible hembra o ninfa de ríos tenues,

voz terrible de gracia encolerizada,

pasos de pantera que mueven airosos

tu cuerpo marmóreo esculpido y tenso,

acariciar conversando tus palabras hechiceras.

 

Las Cenizas y el Viento

Viernes, 13-enero-2012

67

 

La espera siempre es pacientemente esperar,

no sentir la esclavitud del discurrir de los minutos,

confiar en que el tiempo será benévolo y rápido,

entender que las horas son segundos amontonados,

y amar a la espera porque terminará con la llegada de ella.

 

Un beso de bienvenida largo y pausado,

la pregunta obligada de cómo estás de ánimo,

coger su mano y notar la frialdad de ese día,

contarle que la jornada ha sido triste en el trabajo,

y decirle que su llegada colma la desesperanza diaria.

 

¿Tomas café o prefieres otra cosa?

Café está bien, es excelente aquí el café.

¿Por qué la tristeza te ha invadido en el trabajo?

Los políticos me hastían con sus fechorías horribles.

Tomaré otro café que me ponga mucho más tenso.

Y deseo que sepas que hoy te quiero como todos los días.

 

A mí me ocurre algo raro. No siento la alegría del ayer.

Estoy contigo y ya no se me pasma el corazón.

La indiferencia me agota silenciosamente a voces.

He conocido a un hombre que me ha impactado.

Y empiezo a dudar sí ahora te quiero como antes te amaba.

 

Te espero sentado en la mesa de siempre y tú no llegas,

sin ti la cafetería no es igual a cómo antes la disfrutaba,

el café me sabe diferente porque amarga venenoso,

sé que vives con el hombre que conociste impactada,

y percibo que mi vida será bastante más amarga que el café.

 

 

 

Las Cenizas y el Viento

Lunes, 9-enero-2012

66

 

Una mano extendida puede ser un mensaje

de amor. Y porque puede acariciar

parte de una piel que está falta del calor de una caricia.

 

La sonrisa de tu boca también es un mensaje

de amor. Y porque alegra

el rostro ensombrecido por la soledad

que cercena tremebunda como un mortífero cuchillo.

 

Amarse en la penumbra de un astro último,

abrazados dos cuerpos en una distancia infinita,

besos apasionados cuando los eclipses son habitables.

 

Ayer te amé porque sabía amar sin fronteras,

porque conocía el arte de enamorarse,

era puro sin estrías ni púas letales,

hoy, después de sufrir, no soy capaz de amarte solitario.

 

Una mirada fija perfecta,

la simple terneza que apertura al amor,

un largo beso que desbroza la terrible soledad impaciente.