La Trónica
Viernes, 10-febrero-2012
Erasmus
La Universidad de Granada, maravillas de la enseñanza, está en el primer lugar del ranking europeo de emisión y recepción de estudiantes “erasmus”. Estudiar nada más que lo justo. Y beber muchas copas con muchas tapas y deslizándose alegres mucho por las fiestas de puta madre para arriba en una ciudad que yo modestamente definí, hace ya muchos años, como la urbe ideal para vivir siendo bastante rico y estando borracho todo el día. Y que le den por allí mismo a toda criatura viviente o animal semoviente que no pueda hacerlo. El personal estudiante llega de países europeos en los que lo de la cultural del bar no existe, y cuando Granada se le desnuda en más bares que existen en toda Holanda con sus tapas y el cachondeo, eso, se deslumbra y se queda como si se le hubiese parecido la misma Virgen con el Niño y con José sin darle al serrucho ni al cepillo de carpintero. Y entonces en el “erasmus”, ella y él, se produce la hermosa metamorfosis de pasar de ser un europeo gélido que se acuesta a las diez de la noche, a sentirse muy meridional en una ciudad sin reloj y con mucho más alcohol barato que en toda Alemania, Italia, Bélgica y Escandinavia, y por poner un ejemplo de países en los que irse a beber y de tapas, si existen las tapas, cuesta más de un güevo y la yema del otro. O más de un ovario y la mirada infeliz del otro. Alhambra, vino, tapas, fiestas y el Congreso Internacional Erasmus con el patrocinio del Ayuntamiento de Granada y de una fábrica importante de cerveza. ¡Que llenen…! ¡Joder! Veo doble a una “erasmus” en minifalda que está cañón del 100.
