Matar niños malnacidos
Viernes, 27-enero-2012
“El año ha terminado con una cifra de infanticidios tan escalofriante como la de 2010, dice la agencia EFE: 23 personas, 19 de ellos bebés y niños, perdieron la vida a manos de sus progenitores, la misma cifra récord que en 2010. Los fríos recuentos dejaron a 2010 como el peor año entre los estudiados con 23 personas -21 de ellos menores- víctimas mortales de sus progenitores. Al año 2010 le ha igualado en este triste listado este 2011, con otras 23 víctimas, de los que 19 eran menores. El año 2007 se cerró con 22 personas (20, menores). También 2008 queda entre los peores años, con 17 fallecidos (16 pequeños)”.
Es cierto que resulta escandaloso el asesinato de niños y que cualquier violencia contra seres humanos debe ser detestada, pero ¿qué pasa con los que todavía no han llegado a alcanzar la condición de humanos, pero están en camino de llegar a ello? Desde que fue aprobada la ley del aborto en 1985 hasta 2002 hubo 764.590 abortos en las estadísticas oficiales, y en los últimos años, nunca ha bajado de cien mil al año: 111.482 en 2009; 115.812 en 2008 o 112.138 en 2007.
Como todo el mundo sabe, los datos son incomparables, corresponden a años diferentes y las motivaciones son distintas en el caso del aborto y en el de asesinato de niños ya nacidos. En el asesinato de los niños ya nacidos puede que tenga que ver con que se conviertan de hecho en una plasta para sus padres y no encuentren otra manera de resolverlo que matándolos. En el caso del aborto, se trata mucho más de una suposición, de que el feto cuando nazca será una plasta para sus padres, que una constatación real de que ciertamente sea así.
Pero también todo el mundo sabe que los datos son datos incuestionables, porque proceden de las cifras oficiales y que en España se pulen con el aborto bastantes más de cien mil fetos cada año, mil arriba o mil abajo, como se dijo aquella vez memorable. Y unos veintitantos cada año entre los ya nacidos. Este frío recuento, como señala la agencia EFE, triste listado escalofriante, pasará a la historia como sucedió el día que se abolió la esclavitud. Hasta esa fecha, todos (y todas) consideraban que los esclavos no eran propiamente seres humanos y podían ser utilizados como mercancía o como fuerza bruta o hacer con ellos lo que se quisiera.
El actual presidente de Estados Unidos desciende de una familia de esclavos y se alegra de que pueda haber llegado a presidir la nación en la que se cambiaron las leyes, para que los esclavos pudieran vivir como les diera la gana e incluso llegar a presidir la nación más grande del mundo. Sin embargo exporta y promueve la legalidad del aborto, como tantos otros malnacidos de tantos países, también hijos de esclavos hasta hace casi nada, como se sienten muchos herederos del franquismo, por la falta de libertades que había cuando ellos o sus padres vinieron al mundo.
No tiene mucho sentido pensar que los fetos no son potencialmente humanos porque todavía no lo son, del mismo modo que Obama siempre fue potencialmente humano, aunque descendiera de esclavos y los malnacidos de las dictaduras, también han sabido salir adelante, mal que bien, y son ahora demócratas de relumbrón. Y sólo queda esperar que algún día la gente se dé cuenta de que el aborto de un feto es peor aún que la esclavitud de un ser humano, porque es que no te deja ni respirar, ni siquiera poder llegar a quejarte de lo mal que está todo.
